Actores Mediáticos


El fútbol es un deporte basado en la mística. Eso se lo otorga una audiencia masiva, una mitología creada por historias de grandes y pequeños clubes y jugadores, una sobresaturación de noticias en los medios sobre lo que sucede alrededor al fútbol ya sea dentro o fuera del campo y por qué no, un sueño colectivo de ganarse la vida en torno a la pelota, ya sea por fama o por dinero. En base a eso el mundo onírico de todo amante de este deporte trabaja en la creación de escenarios donde el protagonista de las grandes gestas es uno. ¿Quién no ha querido enfundarse la zamarra de su equipo en alguna ocasión y salir a patear el balón con un estadio repleto de gente coreando su nombre o el de su equipo?

Por ello, esos afortunados que visten la camiseta de nuestro equipo son tratados como ídolos, se engrandecen sus gestas y se omiten sus defectos, y en ese omitir los deshumanizamos. Convertimos personas en gente sin emociones, obviamos que en su mano – en su píe – no suele estar la solución a todo, que las condiciones circunstanciales influyen ya no en cada partido sino en cada gesto que hacen y que hace la pelota, el elemento que manda por encima de todas las cosas en este espectáculo llamado fútbol.

En un deporte que el fallo único puede estar penado con una derrota no podemos omitir que los protagonistas son personas. Individuos que llegados al minuto 90 y teniendo un penalti a favor para ganar un título dudarán, como lo haríamos tú y yo; individuos que en el momento de ejecutar el chute jugarán una partida de ajedrez en décimas de segundo con el guardameta para conseguir engañarlo; individuos que si consiguen derrocar al rey con su gesto aún tendrán que golpear bien al esférico para que vaya dónde tienen previsto y aún deben salvar el estado circunstancial de un césped duro o blando, con agujeros o sin. Quizás esa persona que lanza el penalti se descentra con los insultos de la grada rival y pierda la concentración antes de realizar el lanzamiento o simplemente tuvo un mal día y chute con más rabia de la debida en busca de aligerar algo su carga emocional. El fútbol no es darle a un botón y que la acción se ejecute sola. Valore eso cuando critique a sus jugadores, esas personas que dentro del terreno de juego son actores para una audiencia heterogénea, que disfrutan este deporte igual que lo hacen los futbolistas: Dependiendo del día y el estado de ánimo.

Entiendan señores aficionados que después del partido esos ídolos a los que se les ha vitoreado o abucheado según la audiencia y las acciones realizadas durante el partido tendrán que ir a su casa y cuidar de su familia, quizás ir a dormir porque al día siguiente trabajen o estudien para no tener que depender de que la pelota entre o no. La losa de lo hecho la lleva cada uno sobre su espalda, ligera o pesada no deja de estar ahí desde el jugador infantil al internacional, porque siempre jugamos para alguien, aunque sea para nosotros mismos. El nivel de exposición afecta en lo emocional, ¿quién no ha conocido un futbolista buenísimo en los entrenamientos y que no consigue dar pie con bola en los partidos? Por ello creo, que el trato, algo tan básico como eso debe ser respetuoso con aquellos que consiguen alcanzar su sueño y ganarse la vida haciendo lo que desearon ser. Usted, amigo mío, también lo hubiese deseado.

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